ANNIE "LONDONDERRY"
La primera mujer en dar la vuelta al mundo en bicicleta
A finales del siglo XIX, la joven estadounidense de origen letón Annie Cohen Kopchovsky, aceptó un desafío que supuestamente involucraba una apuesta de 10,000 dólares para demostrar que una mujer podía completar un viaje en bicicleta alrededor del mundo, algo que en ese momento se consideraba impensable.
DEJÓ A SU MARIDO Y SUS 3 HIJOS
Annie Cohen Kopchovsky, conocida como Annie Londonderry, fue una mujer valiente y decidida que, el 25 de junio de 1894, dejó atrás a su esposo y sus tres hijos en Boston para embarcarse en una aventura impensable para una mujer de su época: dar la vuelta al mundo en bicicleta. Su hazaña fue tan sorprendente que el New York World la describió como «el viaje más extraordinario jamás emprendido por una mujer«.
Armada con una bicicleta de 19 kilos, se lanzó a la carretera decidida para demostrar que nada era imposible.
EL IMPULSO: UNA APUESTA
Annie asumía todas las responsabilidades familiares que la sociedad le imponía como mujer, pero se negaba a que su vida se limitara a las tareas del hogar. Según la historia, un día dos empresarios de Boston la desafiaron a emprender una gran aventura en bicicleta, convencidos de que una mujer no podría dar la vuelta al mundo de esa manera. Le ofrecieron diez mil dólares si lograba completar el viaje en quince meses, con la condición adicional de ganar cinco mil dólares durante el trayecto.
Para hacer realidad su aventura, Annie necesitaba patrocinadores. El 25 de junio de 1894, recibió el apoyo de la marca de agua mineral Londonderry Lithia Spring Water, que le ofreció cien dólares a cambio de llevar un cartel con su nombre y adoptarlo como propio. Desde ese momento, se haría conocida como Annie «Londonderry».
LA RUTA
comenzó su viaje en Boston y se dirigió a Nueva York antes de emprender su ruta hacia el oeste, llegando a Chicago a principios de otoño. Sin embargo, agotada por el peso de su bicicleta de 20 kilos y consciente de que el invierno dificultarían cruzar las llanuras y montañas del oeste, decidió regresar a Nueva York.
De vuelta en la ciudad, hizo un cambio crucial: sustituyó su pesada bicicleta por una más ligera, una Sterling de hombre, y dejó atrás sus faldas en favor de unos pantalones bombachos masculinos, desafiando por completo las normas de vestimenta femenina de la época.
En noviembre de 1894, Annie zarpó desde Nueva York rumbo a Le Havre, Francia. Desde allí pedaleó hacia el sur hasta Marsella, donde su fama ya era tal que miles de personas acudieron al puerto para verla.
Desde Marsella, continuó su viaje a lo largo del Mediterráneo hasta Egipto, donde realizó algunas excursiones, antes de dirigirse a Jerusalén y luego a la actual Yemen. Desde allí, tomó un barco hacia Colombo y Singapur.
El 23 de marzo de 1895, Annie regresó a los Estados Unidos.
UN POLÉMICO VIAJE CON DECLARACIÓN DE INTENCIONES
Annie recibió muchas críticas, porque muchos aseguraban que gran parte de su viaje lo había realizado en barco en lugar de en bicicleta.
Además, su transformación no pasó desapercibida y generó controversia, al punto de que algunos incluso cuestionaban si realmente era una mujer. Lo que hoy parece un detalle menor, en aquel entonces representaba un auténtico desafío a las normas sociales y una declaración de intenciones dentro del naciente movimiento por la igualdad de género.
Sin embargo, a pesar de las acusaciones, su fama crecía con cada etapa del recorrido. En cada destino, era recibida con gran expectación e invitada a dar charlas sobre su aventura, en las que relataba sus experiencias, a menudo con un toque de imaginación que hacía sus historias aún más fascinantes.
UNA FAMA EFÍMERA
Tras su increíble hazaña, Annie regresó a la vida cotidiana junto a su familia en Nueva York, donde encontró trabajo como periodista en el New York World. Escribía bajo el pseudónimo «The new woman» (la nueva mujer) porque decía:
«Soy periodista y una nueva mujer. Y eso significa que me creo capaz de hacer cualquier cosa que pueda hacer un hombre» .
Sin embargo, la fama es fugaz, y la de Annie se desvaneció rápidamente. A pesar del reconocimiento que había alcanzado, su nombre cayó en el olvido y aquella mujer que desafió las normas de su tiempo terminó llevando una vida anónima. Falleció en el año 1947, a los 77 años de edad.




